¿Qué lleva a las personas a confiar en unos pocos y qué los lleva a no confiar en otros?

Siempre he sido de muy pocos amigos y conocidos. Los que me conocen saben que cuando conozco a alguien nuevo tiendo a analizar a esa persona (que no es lo mismo que juzgar) y muchas veces en principio doy la sensación de antisocial. Probablemente luego de conocer a esa gente, esta siga pensando lo mismo de mí xD, o probablemente no, quién sabe...
Sin embargo, siempre me ha sorprendido como existe gente muchísimo más reacia que yo, al punto de ser antisocial (no "asocial" como tiendo a definirme), o gente que se "entrega" demasiado a las personas. Al observar este segundo grupo de personas, he podido ver que tiende a ser desilusionada mucho más que el primer grupo.
Siempre fui de la idea que existía un pequeño grupo de personas en las que podías confiar siempre, ciegamente, meter las manos al fuego por ellas, que siempre estarían ahí en las buenas y en las malas. La vida me enseñó lo contrario, aprendí que no importa cuan cercana sea esa persona, siempre contarás con ella en las buenas más que en las malas. Aprendí que lamentablemente toda persona tiene su
'precio' (entienda las comillas por favor).
Mis primeras decepciones con el
'género humano' fueron cuando apenas tenía unos 13 o 14 años, en que después de muchas
'buenas', llegaron las
'malas' y vi muy de cerca como gente que yo pensaba nunca me fallaría, se fue cayendo una por una. Lo triste es que este asunto no distingue entre amistad o familia, cualquiera te puede dar la espalda cuando menos lo esperes. Después a medida que el tiempo pasaba me seguía decepcionando de la gente en la que más confiaba, hasta que finalmente llegó el punto en que perdí completamente la fe en el ser humano. Veía que el confiar sólo ayudaba a que la gente te decepcionara de forma más fácil.
Con el tiempo, volví a recuperar esa fe, esa confianza; me di cuenta que no todo podía ser tan oscuro y que si al menos una segunda oportunidad se la merecen todos, por qué no el
'género humano' ... Error, fue una de las pocas (contadas con los dedos de una mano) decisiones de las que me he arrepentido con ganas en mi vida, pues el porrazo fue mayor...pero la lección la aprendí...

Lo triste de todo esto es que hasta el día de hoy, a pesar de no tener muchas expectativas del mundo, sigo decepcionándome, sigo sorprendiéndome a lo que puede llegar mucha gente. A muchos les he comentado como estoy de desencantado del mundo que me rodea en la universidad, como a medida que pasa el tiempo cada persona que está a tu lado ya deja de ser tu compañero y pasa a ser tu competencia. Esto yo lo tenía más que claro que sucedería, pero no por eso deja de chocarme, al punto de arriesgar expulsiones por buscar pelea debido al asunto, cosa que no es muy recurrente en mí (así de chocante ha sido).
Lo peor de todo es que por más que busque una razón para volver a creer en las personas, siempre me aparecen mil más para no hacerlo. ¿Qué se puede hacer? Bueno, lo que hago para mi sanidad mental y social, es confiar hasta cierto punto, sabiendo que toda persona (o un 99.99999% para no ser tan drástico) tiene su precio, y que por ende te puede fallar. Sabiendo esto, sabes que hay ciertas cosas que deberás guardarte, y otras que no hay problema en contar. Lo bueno de esto es que al tener tan bajas las expectativas, cualquier excepción te hará maravillarte y te hará no perder las esperanzas totales. Asímismo, al no tener expectativas, tiendes a no desilusionarte (o a decepcionarte menos rápido).
Es por eso que suelo decirle a mis cercanos que no confíen en mí, a pesar de declararme una persona muy leal y confiable, me he equivocado antes y no puedo asegurar que no lo vuelva a hacer otra vez. Así también es más fácil que se decepcionen más lentamente de mí...si todo lo que he escrito también aplica para mí...
Gracias a Dios aún me quedan unas 2 o 3 personas en las que de momento puedo confiar, no ciegamente, pero algo es algo. ¿Lo haré siempre? No lo sé...esperemos que sí, y que ese número crezca, pero de momento si usted me pregunta si metería las manos al fuego por alguien, mi respuesta, a muy pesar mío, sería un rotundo y definitivo: No!.
Y usted, ¿es de los que confían? ¿Se ha quemado más de alguna vez y sigue creyendo en las personas? Pase y comente, critique o diga lo que quiera, aquí todo es bienvenido.
Un gran abrazo a todos,
José Luis...

PD: Me tomó casi 2 horas escribir este artículo, en este momento son las 2:48. Claro, eso sin contar los días desde agosto (mi anterior artículo) que me tomó para elegir un tema de entre tantos para escribir. Ahora que empezaré a tener menos tiempo libre probablemente empiece a escribir más (no se preocupe, no leyó mal, siempre la inspiración creativa me viene en los momentos de más presión).
PD2: Todo lo que escribí arriba no aplica para el "loco Bielsa" en quién tengo puesta toda mi fe :D!